Sesión 3
Las chanclas -Sandra Cisneros
Lo inefable del sentir
En este texto logramos evidenciar dos cosas: una de manera textual
y -muy a mi percepción- la inferencial.
De manera textual el texto esta constituido por párrafos en
donde se evidencia un tipo de escritura algo incoherente, donde los acontecimientos
presentados carecen de conectores que nos hagan ¨simple¨ la lectura, pero es
precisamente esta técnica usada a que nos genera la necesidad de prestar más atención
y concentrarnos en dicha lectura para lograr comprender aquellos puntos que
concluyen ideas sin finalizarlas
En un aspecto inferencial y netamente personal, el texto se
encarga de presentarnos la importancia de vivir cada momento evitando que
detalles que surgen de improviso nos puedan limitar la felicidad de generar momentos
que se convertían en recuerdos que a futuro nos sacaran una sonrisa, como el caso
de la niña, quien, limitada por la carencia de zapatos nuevos, decidió no
bailar ni disfrutar de la ceremonia. Este como mencionaba anteriormente, es un
error muy común en cada persona, no lograr ver la panorámica que tenemos con
respecto a las cosas, es decir, la niña tenia su ropa nueva, pero esta en su
relato no lo resalta, simplemente se limita a refutar sobre sus viejos zapatos
,es necesario aprender a ver lo bueno de cada situación pues debemos entender que
de lo contrario solo nos quedaremos con la intriga de saber que hubiera
sucedido si al dejar de limitarnos por aspectos mínimos hubiésemos disfrutado
de dicha ocasión.
También, recomiendo dejar fluir el sentir, la niña inspirada
por la danza logro olvidar sus conflictos con respecto a sus zapatos, porque el
sentimiento hacia esta acción le permitió olvidar sus limitantes y aprender a disfrutar
de las oportunidades que tenia en su momento, esto es lo que a diario debemos
hacer, para aprender a vivir.
Infancia
Día cualquiera de la semana del año 2005, no recuerdo el
mes, ambos padres en el trabajo y yo me hallo jugando en la sala de la casa de
mi abuelita , a quien de cariño le digo lita, ella es como mi segunda madre,
gracias a ella no debo pasar mis días en un hogar que cuiden niños debido a que
mis padres trabajan todo el día, no, mi abuelita siempre está , aunque pocas
cosas la pueden hacer molestarse, cuando sucede es mejor alejarse y no
responderle, solo obedecer, yo supongo ellas siempre tienen la razón, pues ya
dicen por ahí que las canas, las arrugas
y la edad no llegan solas, estas tres señoras siempre cargan con gran
sabiduría en sus hombros, y eso es mi abuelita para mí: una segunda madre con
toda la sabiduría que las canas, las arrugas y la edad le pueden brindar, en
fin, esta sala e mi abuelita se compone de tres muebles pequeños, un soga y una
aterradora mesa de centro de vidrio de la que siempre me advierten que tenga
cuidado debido a que sus puntas no tiene ningún tipo de protección hacía el
exterior y puede matar a cualquiera que se atraviese, yo sé que no es para
tanto, pero tengo cuatro años y todo me aterra, pero también todo me causa
curiosidad y como cualquier niña común de cuatro años curiosa, hago caso omiso
a lo que me advierten, por tanto me hallaba jugando en la sala de tres muebles,
un sofá y una peligrosa arma corto punzante en el medio, como si nada pasara,
como si yo tuviera el control de todo, muy metida en mi mundo sin caer en
cuenta del peligro que corro, yo solo sigo saltando de un mueble a otro y de
repente, un paso en falso, una caída abismal y la sal que toda la vida me ha
acompañado provocan un fatal accidente con mi cara dirigiéndose exactamente a
ese extremo que no tiene ninguna protección, chocan y empieza a brotar sangre
por todos lados, mi reacción inmediata no es llorar porque me encuentro
realmente en shock intentando asimilar lo que acababa de pasar, parecía tan
imposible, tan utópico, nunca creí que las advertencias sirvieran para algo, al
parecer sí, pronto mi abuelita se entera de lo que sucedió y sale corriendo ,
buscando papel para frenar la sangre que era demasiada, parecía que nunca iba a
dejar de salir sangre de mi labio, llama a mi madre porque a decir verdad ella
tampoco sabe bien qué hacer, mi madre que no trabaja muy lejos llega rápido,
para cuando ella llega la sangre ya no es tan abundante y yo me hallo admirando
la cortada de mi labio en el espejo con lágrimas en los ojos, la reacción de mi
madre es inmediata, taxi, hospital, suero y cuatro hermosos puntos que logran
cerrar esa herida que será fuente de anécdotas al día siguiente para mis amigos
y durante años para todo aquel que pregunte por la historia detrás de esa
marca, pues esos hermosos cuatro puntos logran cerrar la herida, pero no
ocultarla, nada puede, hasta algo de mi cariño logró obtener esa monstruosidad.



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